Ley contra lavado de dinero en el negocio de los bienes raices

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Autor: Luis González Cortezano

Un saludo a todos los lectores en este año que inicia y muy especialmente para aquellas personas que realizan una actividad vulnerable de las previstas en la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, en el rubro de los bienes raíces y la prestación de servicios independientes como intermediarios inmobiliarios, tanto en el ámbito de desarrollo, construcción, compra-venta y de arrendamiento de bienes inmuebles, reguladas por las fracciones V, XI y XV del artículo 17 de la citada ley y por ende del reglamento y las reglas generales de la misma.

Sobre este particular se debe apuntar que dentro de una economía tan contraída, con motivo de los ajustes en el ámbito nacional e internacional, y sumado a ello, la transición gubernamental de carácter federal en nuestro país, surgen a la vida jurídica desde el año 2013 y durante el 2014, estos cambios que se complementan con la Reforma Fiscal.

Todas estas disposiciones legales tal parece que traen como consecuencia que la actividad de los bienes raíces se convierta en una de las más cuidadas y vigiladas por parte de la autoridad hacendaria y, por supuesto, de las autoridades encargadas de la procuración e impartición de la justicia, como si verdaderamente su ejercicio se llevara a cabo por personas que están acostumbradas a una práctica ilícita en el desarrollo, construcción, venta, arrendamiento y la comercialización de los productos, ya sea a título personal o mediante intermediarios inmobiliarios.

Quienes nos jactamos de ser verdaderos profesionales en el negocio, es porque somos personas multidisciplinarias, calificadas, preparadas y organizadas en un sector altamente requerido por el público en general, toda vez que la necesidad de la vivienda de toda índole, tanto en compra venta como en arrendamiento.

Es unactividad de todos los días, semanas, meses y por supuesto en el año, no se diga en el rubro comercial como pueden ser locales, oficinas y bodegas. Somos nosotros, los profesionales inmobiliarios, quienes nos encargamos de poner en movimiento o en tránsito, dentro de en un mercado altamente competitivo todo esto. Sin embargo, tantas limitantes o restricciones para su libre ejercicio y disposición de los ingresos, que se generen por tal concepto, indudablemente que inhiben el mercado inmobiliario y su desarrollo habitual, lo que traerá consigo que se busquen lagunas en la ley que se aprovechen al amparo de una estrategia fiscal y jurídica altamente eficiente, que probablemente provocará, en principio, el desencanto por parte del contribuyente o inversionista, porque verá que su accionar respecto de la actividad que habitualmente realizaba, se encuentra sumamente vigilada y restringida por parte de la autoridad .

Por otro lado y aunque no se quiera se trataráde evitar a toda costa el incremento en el pago de  los impuestos, al ser preferible retribuir vía honorarios a todos aquellos profesionistas, llámese abogados y contadores y a los profesionales inmobiliarios, para que puedan ofrecer una solución dentro de un marco de derecho, sin que exista la necesidad de incurrir en malas prácticas.

Por lo anterior, tenemos que agregarle la nueva forma de facturar por los ingresos recibidos, la llamada facturación electrónica que se consigna en el decreto publicado en D.O.F. de fecha 9 de diciembre del año 2013, con relación a las reformas al Código Fiscal de la Federación y que establecen los artículos 29 y 29 A del Código Fiscal de la Federación, que establecen:

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