revista fiscal

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Ninguna reforma: fiscal, laboral o energética, por buena que sea, servirán de algo para impulsar el progreso de la nación si prevalecen los evidentes síntomas de degradación social como los que se han visto en México durante los pasados años, no se diga en el curso de las recientes semanas.

Los casos de Tlatlaya, Ayotzinapan, los hallazgos de cuerpos en el estado de México y en resumen, la constante violación a la seguridad de las personas por el crimen organizado, así como eventos similares al fraude millonario recién descubierto al interior de una de las instituciones bancarias más importantes del país, no ayudan en nada a la estabilidad que requiere la república para la atracción y retención de diversas inversiones para que detonen el crecimiento y la esperada distribución de la riqueza, que es tan necesaria.

Así, la sociedad y los medios debemos ser absolutamente claros a la luz de estoseventos para determinar con toda la fuerza que, aquellas personas y organizaciones que dañan a la sociedad con sus acciones son verdaderos traidores de la nación, antipatriotas que ofenden a México y a los mexicanos, quienes se sitúan como auténticos obstáculos del bienestar común y que deben ser sometidos, castigados y eliminados a la brevedad. México no puede esperar más.

¿Y quienes son estos traidores de la patria? Muy fácil, todos los funcionarios públicos coludidos con el crimen organizado; los políticos corruptos que con su comportamiento poco ético afectan al erario de la nación, por ende, al bienestar social; los cuerpos de seguridad del Estado que se hacen de la vista gorda ante los criminales o peor, que atentan en contra del pueblo al que juraron defender; sin duda alguna, todos los criminales organizados o no, que atacan a la buena gente (ellos no pueden tener justificación alguna porque perfectamente saben distinguir entre lo que es bueno y lo malo y pues merecen todo el peso de la ley encima); enseguida, las autoridades omisas o ineficientes que tienen a esos delincuentesimpunes; también todos los ejecutivos y empresarios de la iniciativa privada que  manipulan leyes fiscales, reglamentos o normas internas para beneficiarse ilegalmente; finalmente, cualquier ciudadano que viole en alguna medida la ley, desde pasarse un alto o tirar basura en la calle, dadas las circunstancias por las que pasa el país, es un traidor de la patria.

Y es que como recomendada el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, “tolerancia cero” es lo que requiere el país ahora.

Así, los profesionales de nuestra industria necesitamos estar informados de lo que ocurre en nuestro México, para tener estrategias y aplicarlas en nuestra vida diaria, empresarios y empleados, porque los mexicanos tenemos la obligación de saber qué ocurre para así exigir a nuestras autoridades y generar conciencia de que todo acto que esté fuera de la ley debe considerarse hoy traición en contra de todos los mexicanos.

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