Declarar, conviene.

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DECLARAR

Por: Juan José Salazar

México tiene tres fuente de ingreso principales (legales: el petróleo, las remesas y los impuestos; por muchos años el país prácticamente se ha sostenido sin ningún problema del primer concepto.

Vivimos en un territorio privilegiado y gracias a ello nos hemos mal acostumbrado a depender de un recurso no renovable para subsistir. El tema de las remesas también va en caída, ya que al provenir la mayoría del país del norte, depende en gran parte de cómo se encuentre la economía de los Estados Unidos de América; una estadística del Banco de México muestra una baja de once meses consecutivos, cuya caída ha sido de un 13.17 por ciento anual.

Al final nos queda un solo concepto, aquel que por años pareciera que no se le daba demasiada importancia y que a comparación con otros países, somos particularmente malos en este rubro: los ingresos tributarios.

La Reforma Fiscal del 2014, Estamos por ya en julio y se van conociendo los números recaudados por el fisco, derivado de las declaraciones anuales presentadas por los contribuyentes; marzo, personas morales y abril las personas físicas. El avance es poco pero sustancioso; según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) los ingresos tributarios de México en el ejercicio fiscal de 2014 llegaron al 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), esto no pasaba desde 1980. Tuvieron que pasar largos 34 años para que México volviera a tener, en el 2014, el porcentaje de ingresos tributarios que alcanzó a finales del siglo pasado.

Si bien es cierto que es un avance, aún nos encontramos lejos de la media de recaudación tributaria de los países de América Latina, la cual es de 19.5 por ciento del PIB.

Especialistas del Fondo Monetario Internacional y del Banco de Mundial coinciden en que los ingresos tributarios en México todavía son relativamente bajos; a nivel mundial ocupamos los últimos lugares en productividad y eficiencia en la recaudación de impuestos. Las cifras del 2014 representan un reto y son una señal importante en la maduración fiscal del país, en la que aún nos falta un gran tramo que recorrer.

En otro tema, durante mayo sucedió el vencimiento del plazo para la entrega del reparto de utilidades a los trabajadores que laboren para una persona moral, caso distinto a aquellos que sean subordinados de una persona física, en este supuesto tendrán el mes de junio para otorgar el reparto.

Recordemos el artículo 122 de la Ley Federal de Trabajo, que nos indica que se deberá efectuar el reparto de utilidades dentro de los 60 días siguientes a la fecha en que deba pagarse el impuesto anual.

En conclusión; las personas morales tienen como fecha límite el día 30 de mayo y las personas físicas el 29 de junio. No mal informemos con el argumento de que todas las empresas tienen la obligación de repartir utilidades en el mes de mayo.

(DECLARAR, CONVIENE)

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