De la caída del petróleo a la repatriación de capitales

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Silvino Vergara Nava

Ante las noticias sobre la caída del precio del petróleo, concretamente del barril de petróleo, (159 litros en cada barril), principal ingreso del Estado mexicano, es evidente que afectará a la actividad económica y, sobre todo, el desarrollo del país, por ende, la disminución de proyectos de infraestructura, del gasto corriente del Estado, es decir, sueldos, salarios y gastos, se verán severamente afectados.

Aunado a que la reforma energética permitirá que “otros”, los asignados –porque el artículo 27 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos no permite que se denomine: “concesión”– empresas que logren contar con las autorizaciones suficientes para llevar a cabo las perforaciones en el territorio nacional para la extracción del denominado “oro negro“, serán los beneficiarios de la recaudación petrolera en su momento, por ende, el Estado mexicano está severamente afectado en su recaudación, por lo cual surge la pegunta: ¿Qué hacer ante la disminución de los precios petroleros en el mundo? Existen muchas soluciones, respuestas que no son el aumento de contribuciones, sobre todo de los impuestos al consumo, como es el Impuesto al Valor Agregado o el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, posiblemente no se tenga la voluntad política de hacer uso de esas “otras” medidas, considerando que el poder económico, el de las grandes corporaciones transnacionales, hoy está sobre el poder político de los estados, y presiona para que se implementen políticas publicas a su modo, y no al modo de los estados nación.

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