15 errores más comunes por falta de humildad del líder en la empresa familiar.

José Mario Rizo Rivas

Es muy común como tan grave el error el de empezar una empresa sin análisis estratégico o, por lo menos, un plan de negocios, que generalmente las muertes de las empresas son prematuras, es decir, sucumben durante sus dos primeros años.

Cometer errores es una característica natural del ser humano. Y aunque la crítica resulta una reacción natural ante esta situación, en realidad aumenta el problema en vez de solucionarlo. Está comprobado que los planteamientos positivos siempre serán los mejores ante cualquier adversidad.

Es común que en los negocios haya malos resultados, ya sea como consecuencia de una mala administración, factores propios del mercado, por la configuración de condiciones macroeconómicas existentes, entre otros.

Ante estas dificultades, el ser humano trata de realizar acciones para mantener el barco a flote; sin embargo, muchas veces se descuidan áreas de vital importancia. Esta omisión contribuye más a la pérdida del rumbo, el hundimiento del negocio y, en ocasiones, a la pérdida de la estabilidad personal.

Algunos de los errores comunes que en ocasiones cometen la dirección o los dueños de una empresa en tiempos difíciles, son:

1. Negar la realidad. Si existe una crisis o cambio en la economía y no has sentido sus efectos, eso no significa que no los vayas a sufrir. Debes estar preparado y consciente de la susceptibilidad de tu negocio. Así podrás enfrentar mejor las dificultades aun cuando no te vaya a afectar de manera directa.

2. Incompetencia. Son muchas las firmas familiares que fracasan debido a la incompetencia del fundador para llevar las riendas de un negocio. Para evitarlo un buen consejo es recurrir a la asesoría de expertos o por lo menos utilizar los simuladores de negocios que te ayudarán a evaluar qué tan preparado estás para dirigir una empresa.

3. No prestar atención a indicadores externos. Dada la dinámica actual de la economía se deben seguir

muy de cerca todos los indicadores macroeconómicos que pudieran afectar tu negocio; en estos tiempos, un país mediterráneo en crisis puede sacudir a un continente y afectar un negocio en el Pacífico mexicano.

Debes estar alerta a las tendencias del mercado, la introducción de nuevos productos y nuevos hábitos de consumo.

4. Falta de atención a indicadores internos. No sólo debes estar al tanto del exterior; en ocasiones los golpes más duros vienen del interior mismo de tu negocio. ¿El ritmo de las ventas es el esperado? ¿Tu margen de utilidad está bajando? Si descuidas estos indicadores, tu compañía podría enfrentar problemas de liquidez y posiblemente de negocio en marcha.

5. Delegar decisiones vitales. En momentos difíciles habrá decisiones que no debes delegar como lo hacías anteriormente, pues requerirán de un mayor grado de reflexión, pero sobre todo de tu atención personal e inclusive de incorporar asesores especializados.

6. Falta de comunicación. Si bien es importante tener cuidado con el manejo de la información, también lo es transmitir a los elementos clave y mantener canales de comunicación con empleados, clientes y proveedores, bancos y accionistas para allegarte de información adicional, y así enfrentar de manera conjunta los problemas.

7. No contemplar situaciones alternativas. Debes contemplar los distintos escenarios a los que podrá enfrentarse tu negocio durante y después de las dificultades económicas o cambios, aun cuando no se tenga una crisis. Así, con base en el número de escenarios, deberás plantear diferentes formas de enfrentar cada situación.

8. Falta de cautela. Actúa con precaución, evita las decisiones desesperadas, pero toma determinaciones oportunas. No caigas en los extremos, es decir, evalúa los riesgos y toma decisiones en función de los mismos.

9. No reconsiderar presupuestos y proyectos. Aunque ya tengas un presupuesto y diferentes proyectos en marcha, vuelve a replantearlos; reduce los gastos al mínimo, y busca esquemas de financiamiento con proveedores y bancos para que puedas hacer frente a eventuales dificultades de pago por parte de tus clientes.

10. Hacer recortes de personal, inversiones y gastos. Generalmente en tiempos difíciles se toman las decisiones de recortar personal, inversiones y gastos (principalmente los de publicidad, ventas, marketing, asesoría y capacitación) sin ningún análisis previo y sin considerar que en muchas ocasiones son los generadores de los ingresos, que a su vez generan las utilidades de las empresas.

11. Mala previsión financiera. Con más frecuencia de lo que se cree, los empresarios caen en la trampa de la mala planeación financiera porque no determinaron con anticipación los fondos necesarios para poner en marcha el negocio y cómo van a obtener el capital. Por ello, hay que definir previamente la estructura financiera de la empresa y hacer una previsión de su rentabilidad a mediano plazo y largo plazo.

No es aconsejable centrarse solamente en anticipar las inversiones de activo fijo. Contempla también los gastos de capital de trabajo y posibles gastos derivados de oportunidades que te brinda el mercado, como un descuento especial por pago anticipado o la compra con descuentos por pago de contado.

12. Centralizar el poder. Se estima que por cada diez empresas que se crean en primera generación, sólo una llegará a la tercera generación, es decir que difícilmente una fima familiar que inicia operaciones, va a ser administrada con el paso del tiempo por los nietos.

Es aconsejable tomar en cuenta conflictos relacionados con la autoridad, el manejo de los recursos, los planes de compensación, el valor del trabajo y la sucesión que, sumados a cuestiones emocionales, hacen que el negocio familiar que no se administre adecuadamente pueda convertirse en un serio problema para la familia.

Se recomienda establecer reglas jurídicas y morales, para descentralizar el poder y buscar la profesionalización de la empresa familiar. Conseguir que la compañía tenga vida propia, que no dependa de una o dos personas y esto significa construir órganos de gobierno que garanticen la capacidad de los nuevos propietarios conforme se vayan incorporando y la disposición de esos dueños a cuidar la empresa tanto como lo hizo el fundador.

13. No identificar y evaluar los riesgos del negocio. Las organizaciones deben hacer una valoración de riesgos estructurada y una lista de acciones para identificarlos, prevenirlos, evaluarlos y administrarlos para disminuir el impacto en caso de que se materialicen. La valoración y administración de riesgos tiene el papel principal en la prevención, ya que reduce la probabilidad de ocurrencia. A menudo, un solo evento puede ser suficiente para ocasionar el cierre de la empresa o ponerla en serios problemas de operación o financieros.

14. Ausencia de controles. Es importante tener medidas de control, de lo contrario tendrás fallas en la operación de tu negocio familiar. Hay que tener control de gastos, control de ventas, control de inventarios, control de cuentas por cobrar, control de producción, etcétera. Así como tener al día los manuales de operación (por aquello de que se vaya un empleado llevándose consigo el capital intelectual) y toda la documentación de la empresa legal, contable y fiscal en regla.

15. Falta de planeación. Con frecuencia las PYMES no contemplan el tema de la planeación. Solucionan las cosas según se presentan, sin comprender que esta forma de trabajar limita por mucho el crecimiento de la empresa.

Las actividades de planeación indican qué se desea lograr en la compañía, y cómo se plantea alcanzarlo.

Para ello debes contestar con sinceridad: ¿por qué creo que habrán de darse las ventas?, ¿qué elementos tengo para que esas ventas se den?, ¿la situación del mercado es ideal para lograrlo?, ¿es el momento adecuado para vender u ofrecer esos productos o servicios? ¿Cómo vas eficientar los costos y gastos para obtener la utilidad deseada? ¿De dónde vas obtener los recursos para que demanda el crecimiento de las operaciones?

No perder de vista estos puntos en tu plan de acción para enfrentar las situaciones difíciles o cambios generados por la crisis, ayudará a que tu negocio familiar salga mejor librado de las dificultades y tenga la posibilidad, inclusive, de salir fortalecido y de permanecer y trascender de generación en generación.

Ten presente que:

“El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”.

Confucio

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